Bolus de bosque

Abro los ojos, me incorporo de la cama y me pincho un dedo. Así comienza mi día, y el de muchas personas que vivimos con diabetes, pues no todxs lo hacen. Soy usuaria de bomba de insulina desde hace más de 11 años, ya probé varios sensores que no me convencieron ni favorecieron las tareas para las que fueron creados, y por eso soy fiel al pinchador de dedos que mide la glucosa en sangre. Pasarte el día mirando los resultados del medidor y “dialogando” con la bomba es algo que se convirtió en habitual para mí y para mi compañero de vida, y todxs aquellxs con quienes coincido y son empáticos con esto de la diabetes.

Sí, es maravilloso tener a alguien a tu lado que te entienda y te ayude cuando una misma no puede, o se agota, o se marea, o sencillamente, te acompaña. Por eso no me gusta el lema para este año, eso de “Proteger a tu familia” me parece otra manera de asustar y confundir, me remite a invasión o contagio, y no me cuadra con nada de la diabetes. Será cuestión de cambiar de verbo.

Por eso no quiero hablar más en modo noticiero, y sí quiero hablar de algo que se nombra en algunos artículos y compartiros mi experiencia. Desde hace un tiempo descubrí que los ruidos me molestan demasiado, a tal punto que alteran mi sistema nervioso y por lo tanto trepan las glucemias “sin motivo” desencadenando malestares. Comencé a salir a pasear por zonas donde hay árboles para desconectar en momentos puntuales, y descubrí que no necesité ponerme un bolus corrector (de insulina), hasta tal punto que muchas veces salgo con la bomba suspendida o directamente la dejo en casa, porque ya el azúcar estaba nivelado y así evito futuras hipoglucemias. Comprobar y ser consciente de que los Shinrin-yoku / baños de bosque tienen efecto insulina (cosa que no siempre me pasa cuando pinto) me parece maravilloso y esperanzador, mientras no aparece esa dichosa cura de la que escucho hablar desde hace más de 33 años. ¿Y mientras qué? Pues nos pinchamos y nos volvemos a pinchar, esa es la única solución médica. Me sube y me baja, como la bolita de la canción, y descubro que el sistema social que nos rodea, me enferma por momentos, ya sean los ruidos (físicos y mentales) provocados por humanos, la dejadez y contaminación ambiental o la existencia de leyes que me indican “eres persona sin recursos”, y todo esto no tiene nada que ver con la ingesta de carbohidratos. Descubrir que para sentirse sana no hay nada más maravilloso que salir a caminar, ligera de equipaje (sin bomba conectada, con mi botella reutilizable de agua y con algún plátano o dátiles para reponer energía, porque la montaña y el mar son mágicos y me relajan demasiado), y observar que hay esperanza fuera de los laboratorios, de batas blancas, de los ensayos médicos, de las pruebas que te hacen sentir mal antes de saber si estás mal o bien.

Por eso os invito a celebrar nuestro día (y todas las veces que podáis) saliendo al bosque más cercano, distanciar las visitas a la farmacia, y dejaros llevar por los cuidados de la naturaleza.

Marthazul.

*¿NOS APOYAS CON 2$, 5$ ó 10$ al mes? Llevamos más de cuatro años ilustrando la actualidad, queremos dar un nuevo salto en nuestro proyecto y comenzar a recibir un pago mensual por lo que hacemos. Nuestra primera meta son 100$ al mes a repartir proporcionalmente entre lxs ilustradorxs que hacemos Boreal semana a semana. GRACIAS

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