Quetzalcótl acompáñalos en su útlimo viaje

El primer trabajo que tuve como arquitecto, fue a principios del 2000, en un despacho a las afueras de Zapopan, estaba tan lejos, que ya entonces trabajaba online. Les mandaba los proyectos por email desde un ciber cerca de mi casa, los archivos los llevaba en diskets vinculados, porque en uno solo no cabían los planos de Autocad. Hacían las revisiones, me indicaban y yo corregía. Eran muy malos pagadores, cada proyecto que hacía debía rogarles y perseguir al jefe para que me diera mi cheque. Era un pillo, bien vestido, con unas oficinas muy lindas, con amigos poderosos y muchos proyectos agendados. Yo era el que hacía todo aquello que el resto de su equipo o no tenía tiempo o les daba pereza diseñar, supervisar o medir.

Al final decidí largarme y no seguir trabajando para él, fue una gran decepción. Yo aún no terminaba la carrera, pero esa experiencia, no fue muy distinta al resto de mi vida profesional en México. Todos mis jefes, o los jefes de mis colegas eran igual, convenencieros, ambiciosos, corruptos, mal hechos, machistas, malos pagadores, y poco profesionales. Algunos compañeros de universidad también se incorporaron a esa dinámica, corrompían o contribuían o miraban a otro lado. Así que poco a poco preferí pintar y ser profe, que tratar con esa gente.

Me extrañaba tanto estudiar una cosa, proclamar algo dentro de la universidad y fuera de ella hacer lo contrario. Recuerdo cuando juré mi título universitario y me comprometí a hacer todo lo mejor posible y en beneficio de la sociedad, todos y todas las universitarias hacemos ese juramento.

El metro de la Ciudad de México, siempre me ha maravillado, es como un organismo vivo, es como Quetzalcóatl la serpiente emplumada. Está entre los cinco metros del mundo con más extensión y que transporta a más millones de personas al día. Su construcción, en la década del 60, fue un hito de la ingeniería y muchos metros del mundo utilizaron su sistema constructivo tan innovador, ya que el suelo de la ciudad de México es practicamente lodo.

Dentro de sus estaciones puedes encontrarte músicos de todo tipo, poetas, comercios, ventas ambulantes, estatuas de gente célebre, ruinas arquelógicas, murales, exposiciones, bailes y toda la diversidad social de la ciudad.

La manera en que se construyó la línea 12, es el resumen de la megacorrupción que siempre hay en la gestión de la obra pública en México. Nuestro compromiso es mejorar la vida de la gente, eso es lo que juramos cuando acabamos arquitectura o una ingeniería, no matarla.

En el accidente de la Línea 12 del Metro de la Ciudad de México, murieron 26 personas, heridas 79 personas y toda una sociedad lastimada, triste, cansada de tantas injusticias y corruptelas.

Augusto Metztli.

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