2022

Últimamente me da una pereza enorme pensar en voz alta sobre ciertos asuntos. Y ya no digamos debatir en estos tiempos en los que el debate parece muchas veces imposible porque lo único que se encuentra al otro lado es intransigencia, sordera, necedad y chulería. Así que, aún sabiendo que no es la solución, y adoptando una actitud que no es coherente conmigo mismo, tiendo al silencio, a reservarme mis opiniones porque ponerlas sobre la mesa significaría, sin lugar a dudas, el inicio de una discusión que conducirá a un callejón sin salida; y es que además, yo solo discuto en las contadísimas ocasiones en que pierdo los nervios, en las que ya no aguanto la presión y necesito abrir la válvula antes de explotar, y aun así, luego me doy cuenta de que discutir no tiene mucho sentido, de que es un fracaso, de que convertirse en un energúmeno por un momento puede tener consecuencias devastadoras.

El mundo está lleno de infinidad de colores, colores que varían según la intensidad y el ángulo de incidencia de la luz; sin embargo, muchos se empeñan en verlo todo en blanco y negro, y eso me produce un aburrimiento atroz. Podemos tener la belleza delante de nuestros ojos y no verla. ¿En qué momento hemos perdido el sentido de la admiración? ¿En qué momento hemos dejado de sorprendernos? ¿En qué momento nos hemos encerrado en una burbuja impermeable? Resulta que nos hemos vuelto hipersensibles porque esto es el infierno; estamos ofendiditos con todo dios e indignadísimos con el funcionamiento de la máquina que nos devora y a la que nos hemos entregado en cueros sin ningún tipo de miramiento; nos sentimos engañados por los gobiernos a los que votamos y por la oposición a la que detestamos; nos molesta el inmovilismo, pero preferimos quedarnos sentados en el sofá consumiendo basura en la tele; nos crispamos ante todo tipo de manipulación, pero no intentamos informarnos; opinamos sobre cualquier tema aunque seamos ignorantes. Yo es que paso, decimos, a mí ya me da igual. La indiferencia es la grieta de la que brotan las malas hierbas.

Ha comenzado el 2022. Saludémoslo como si estuviéramos en un sueño, como si pudiéramos volar y llegar a cualquier parte. Creo que hay muchas expectativas en este año nuevo, lo cual no es nada malo, al contrario; lo que pasa con las expectativas es que pueden ser peligrosas cuando se alejan demasiado de la realidad. Yo intentaré mantenerme en estado de observación, no vaya a ser que la belleza pase de largo.

Fernando Prado.

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