
Antes se llamaba «Festival do Norte» y lo hacían en la zona de FexDega, nunca me apeteció ir, pero de los primeros recuerdos que tengo, fue que uno de los días en que sucedía, dejamos las bicicletas bajo el portal del edificio del estudio y alguna de las personas que iba rumbo al festival, me robó el recipiente de agua de la mía.
Hace unos pocos años le cambiaron el nombre por «Atlanticfest» y se mudaron, estuvieron en la Illa de Arousa, yo creo que en dos o tres ediciones, y después volvieron a Vilagarcía. Su nueva ubicación fue el estacionamiento de la zona portuaria y, un poco después, los arenales de las playas del pueblo.
Indagando en el festival, es decir, en la gente que lo organiza, siempre me ha dado la impresión de su poca implicación con el tejido social local (por lo menos en el tiempo que he vivido aquí), ellos vienen a lo que vienen, a hacer su festival lucrativo, servirse y ya está. El máximo ejemplo de ello, fue el año pasado cuando la pandemia del Covid iba remitiendo, probaron suerte, haciendo el «festival Atlanticfest» en el arenal de la playa de Vilagarcía. Para ello, debían romper y quitar la pasarela que va del paseo a la orilla del mar, después removieron la tierra para sepultar una planta que lleva años brotando en todo el arenal, tiene pinchos, así que al ocultarla, se libraron de ella para el festival pero expandieron masivamente su semilla, empeorando la situación. También arriesgaron a la gente que asistió al evento y a la vecindad, porque dejaron muy poco espacio en las zonas de tránsito, ocasionando por momentos, situaciones muy peligrosas de aglomeraciones de gente.
Suponíamos que al terminar el festival reconstruirían la pasarela, no solo no lo hicieron, este año fueron a más, se apropiaron de una mayor área del arenal, el pinar y parte del estacionamiento. Lo fueron vallando todo, imagen y sensación que siempre resultan violentas. La pasarela sigue rota, nos enteramos que las denuncias por agresiones, aumentan considerablemente los días del evento (dato proporcionado por la propia policía). El área queda llena de basura, la gente de los barrios aledaños, evidentemente no pueden descansar. Todo por un evento privado, que no son fiestas de pueblo de libre acceso, que también son molestas pero por lo menos son públicas.
La organización dijo que fue un éxito y su mejor edición. Que el próximo año, más y mejor (siendo la cabeza de cartel Leiva, es fácil de superar), espero que con «mejor» no se refieran a seguir rompiendo pasarelas, contaminando arenales y dejándonos sin playas públicas para lucrarse ellos.
Y como el ayuntamiento festivalero que tenemos de Varela, les apoya incondicionalmente y como él no utiliza las playas del pueblo, pues le da igual lo que suceda en ellas.
El negocio de festivales, va dando señales de agotamiento. Ojalá, porque así es insostenible, es violento para el medio ambiente y para la vida en las ciudades.
Augusto Metztli.
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