
Es común escuchar por aquí «limpiar una finca», «limpiar un camino» o «limpiar» acompañado de las palabras: leira, sendero, jardín, huerta o parque. Pero no se refieren a limpiarlo de basura generada por las y los humanos, esa la dejan en el sitio, no la tocan. Lo que quieren decir es: podar y arrancar de raíz todo lo que no se ajusta a los cánones y caprichos, del dueño o dueña del espacio, de la gente de jardinería o de quien hace dicha labor. Limpiar es equivalente a podar, cortar, arrancar, exterminar o matar cualquier planta, hierba o árbol que bajo su juicio consideren un estorbo, que sobra, que es feo o al que no le sacarán provecho.
Llega a tal absurdo, que arrasan con todo, mueven la tierra, podan sin miramientos ni técnica, y dejan al descubierto, papeles, latas, frascos, plásticos de este milenio y del anterior, escombros, trozos de metal, cachos de vajilla, juguetes, telas, y cualquier basura humana imaginable. Cuando terminan se van con la satisfacción de haber dejado todo «muy limpio».
Por ejemplo nuestra idea de jardín ideal, con césped verde e impoluto cubriendo grandes superficies para nuestro disfrute sensorial, es una idea colonialista, en la que se desprecia lo salvaje, la vegetación endémica y donde se le daba preferencia al agua para fuentes decorativas y riego de jardines antes que para la población colonizada.
Se ha demostrado que el arado es como la pesca de arrastre, sobre explota las tierras, destruye los nutrientes, la vida interior, las bacterias y todo lo vivo que hay ahí, por eso lo desastroso de los monocultivos de la agricultura intensiva.
La diversidad biológica repercute en beneficios para todos los seres vivos de la zona y más allá, por eso muchos jardines y bosques urbanos de algunas ciudades intentan acercarse a la permacultura y a las asociaciones biológicas de los sistemas naturales.
Un ejemplo clarísimo de eso, es el antiguo cultivo de la milpa, donde todas las plantas se benefician de estar juntas, producen alimentos para la gente, animales e insectos, en contraposición con la producción intensiva del monocultivo del maíz.
Por eso no entiendo que con todos los conocimientos que hay y todas las evidencias científicas que demuestran los beneficios globales, la gente siga «limpiando» sin limpiar.
Augusto Metztli.
*¿Te gustó el artículo y la ilustración? ¿Nos apoyas con 2$, 5$ ó 10$ al mes en patreon? o también puedes hacerlo en Ko-fi a partir de 3€. Llevamos más de diez años ilustrando la actualidad. GRACIAS
