
Un vecino compartía una reflexión interesante sobre «América de Vigo», un grupo de versiones o covers de rock en inglés y algunas en español, que vino a tocar al pueblo. Decía que le sorprendía que había gente que creía que las canciones eran de la autoría de la banda y no de Queen o de los Beatles… A ese post, un señor que forma parte de un colectivo artístico galeguista de por aquí, le comentó, cito textualmente: «Unha forma de achegar o rock a xente… Polo menos non se pasan a noite con reggaeton ou bachata, ou calquera ritmo de América do sul…»
Últimamente soy más sensible a ese racismo musical que hay por todos lados. Ritmo del sul dice, ni siquiera del sur, y tampoco son solo «ritmos», es también música, y tiene su origen en Centro América y el Caribe principalmente, y qué hay de malo en que se pasen la noche bailando o difruntándolos… Casualmente este verano he escuchado bastante esos denominados «ritmos de América do sul», en particular uno muy bueno que se publicó hace poco, el de «Debí tirar más fotos» de Bad Bunny. Después de leer sus letras, escucharlas una y otra vez, ver los vídeos, indagar sobre el disco, buscar información al respecto y artículos, puedo afirmar que esos músicos del sul, son vanguardia, son radicales, son valientes y le han hecho frente al imperialismo gringo y su violencia, de la manera más inteligente y viral que hay: con música, baile y letras.
Hay varios detalles muy interesantes en el disco, que son declaración de intenciones, política y activismo. En los vídeos de youtube de todas las canciones, aprovecha la imagen para poner textos contando la historia de resistencia de Puerto Rico y su gente, como el himno, la bandera, los movimientos sociales. Después, en los vídeos «oficiales» de algunas canciones, la narrativa está llena de códigos, de símbolos, de reivindicaciones y de lucha por la justicia social. Por ejemplo «Nuevayol», que nombra esa ciudad tan ansiada por la humanidad, le cambia la fonética y la gramática. Casi al final del vídeo, él, en lo más alto de la «Estatua de la libertad» coloca la bandera nacionalista de Puerto Rico, la que durante años estuvo prohibida exhibir, poco antes de que termine del todo, se escucha una pequeña locución donde Trump agradece a la gente migrante de Cuba, Venezuela, México o Puerto Rico por engrandecer USA. O La Mudanza que habla sobre la gente local, el territorio y símbolos como la bandera. Hay otra fuertísima que se llama «Lo que le pasó a Hawaii» que es una especie de grito de auxilio, donde pide que Puerto Rico no sea una nueva Hawaii, con todo el dolor colonial que supuso.
Los ritmos del sul, son muy complejos, reducir las cosas por prejuicio, nos impide ver y disfrutar lenguajes nuevos. Nos hace incapaces de empatizar con otras luchas y sentires. El título del disco «Debí tirar más fotos» se explica con un cortometraje de doce minutos, donde una pequeña rana y un señor de toda la vida de Puerto Rico, hablan de cómo ha cambiado el barrio, el pueblo, de la gentrificación, del imperialismo gringo, se lamenta de no haber tirado más fotos que le ayudaran a recordar mejor, porque con los años la memoria ya no es la misma. La portada del disco es brutal, dos sillas de plástico vacías, en medio de una estampa típica de barrio de Puerto Rico. Todos los temas se grabaron completamente ahí, con artistas locales.
Hay dos lemas antirracistas muy poderosos, que orbitan alrededor de todo este movimiento y de este disco en especial, uno es «Aquí seguimos» y el otro es «No nos queremos ir». Ahora mismo con el fascismo resurgiendo y reconvertido, cantar y decir esto en español es de lo más transgresor que pueda haber. Por eso, respeto a los ritmos de América do sul.
Augusto Metztli.
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