
Simón Díaz tiene canciones maravillosas, una de mis favoritas es la de Tonada de luna llena, me encanta como inicia, con una imagen poderosa: «Yo vi de una garza mora / dándole combate a un río / así es cómo se enamora / tu corazón con el mío». Las composiciones de Simón Díaz fueron las que hicieron que Devendra Banhart conectara con su ancestralidad y su identidad musical, leí en alguna entrevista. He pensado mucho en ello, desde que Trump, para secuestrar a Maduro (presidente de Venezuela, sin mostrar la actas de las elecciones que dijo ganar) y a Cilia (diputada) y robar el petróleo y demás recursos naturales del pueblo venezolano, bombardeó esa tierra y mar, asesinando a más de doscientas personas, muchas de ellas civiles, como una señora de 80 años a la que sepultó un muro de su vivienda.
Nací en México y viví ahí de 1980 a 2008, 27 años en los que vi, escuché y experimenté la relación colonialista de USA con nuestra tierra, intuyendo que ese modelo se replicaba con el resto de territorios de Abya Yala, con sus matices de todo tipo, pero con el objetivo extractivista y de poder siempre presentes en la geopolítica y necropolítica de los gringos.
La violencia, perversión y avaricia de los sucesivos gobiernos de USA, tienen un historial de crímenes como: Las esterilizaciones forzadas a mujeres de su propio territorio llegando al sur del continente, el apoyo a dictadores y a narcotraficantes, poner y quitar gobiernos según conveniencia, o asesinar a líderes sociales ha sido el proceder de USA desde que yo lo recuerdo. Por eso no entiendo la admiración que se les tiene, lo embobados que están con esa cultura, y la envidia, complejo y estupideces aspiracionales que despiertan en tanta gente.
En un mundo razonable, con una ONU que funcionara, en una justicia real y en la democracia que se supone es USA, Trump debería devolver a Maduro y Cilia a Venezuela, indemnizar a las familias de los 200 asesinados, pagar la reconstrucción de lo que destruyó con sus bombas de psicópata, y los criminales de guerra y altos cargos públicos que permitieron esa violencia, deberían ser juzgados y encarcelados.
Cada atropello que se le permite dar, es el impulso para hacer el siguiente aún más grande.
En otra estrofa de «Tonada de luna llena», dice así: Anda muchacho a la casa / Y me traes la carabina jio / Pa’ mata este gavilán / Que no me deja gallina jio. Una canción hermosa.
Augusto Metztli.
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