Todo el peso de migrar

Siempre que llega la mitad de febrero, me pasa lo mismo, me impresionan tantos años viviendo fuera de México. Con más frecuencia, la gente me dice con buena intención: «ya eres de aquí». Yo les respondo que no, que con los años siento todo lo contrario, que cada vez soy menos de algún sitio, además no puedo ser de aquí, a los migrantes nos faltan muchos derechos, el sistema no quiere que nos sintamos en casa.

Después de tanto tiempo, ahora me sucede que me vienen a la cabeza de manera espontánea palabras, dichos, o frases que había dejado de usar. No hace mucho le contaba a Marta que cuando algo te harta o cansa, allá decimos «¡Ah qué la canción!», nos empezamos a reír porque nos hizo mucha gracia, no había reparado en lo «literal» de la frase.

El tiempo se está volviendo elástico, en ocasiones puedo recordar con precisión, aromas, situaciones, conversaciones de cuando recién llegué y las percibo como de hace unos días, y otras, cuando cobro conciencia de los años, me da un poco de vértigo, sobre todo cuando me doy cuenta de las lagunas en mis recuerdos, al ver un documento, una foto, algo en internet, me sorprendo de que haya pasado, me cuesta rascarle a mi memoria, aunque haya sido significativo ese momento, pero que ahora sencillamente no lo recuerdo.

En la actualidad conozco muchas personas migrantes, pero cuando llegué, solo éramos un puñado de mexicanos y otro puñado de latinoamericanos. La población migrante, ha aumentado bastante, sobre todo venezolanos y colombianos y eso se nota en la calles, en los locales comerciales, en la música, en los sonidos del ambiente y eso me hace más acogedor vivir aquí. Pero también el racismo ha aumentado, que siempre lo ha habido, lo he vivido y lo he percibido. Pero ahora lo siento como amplificado y que lo atraviesa todo. Para las personas españolas somos el segundo problema de este país, solo después de la vivienda. Y esa es una de las razones por lo que la gente vota a partidos fascistas y racistas como VOX y el PP.

Y aunque extraño mucho la vida en México, aquí me siento acogido en comunidad, con el colectivo antirracista, con colegas ilustradores e ilustradoras, con mucha de la vecindad del pueblo y con Marthazul. Y todo el peso que llevamos de donde nacimos a donde vivimos, se hace ligero por momentos y eso lo agradezco.

Augusto Metztli.

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