
Tienes las cuentas hechas y te ciñes al plan. Sabes de sobra hasta dónde puedes llegar, así que eres estricto, lo cual te permite planificar ciertos gastos ineludibles -como por ejemplo pagar el seguro del coche- y darte algunos caprichos -como cambiarte el abrigo cada dos inviernos o irte de fin de semana si no se te ha roto la caldera-. Vives con limitaciones, pero tranquilo. Entonces llega el estancamiento y no te queda más remedio que reducir gastos, alargar la vida de las prendas de vestir, cambiar ciertos hábitos alimenticios, trabajar en período vacacional y postergarlo todo. Te quedas atrapado en un lugar extraño -llámese, en algunos casos, precariedad-, en un mundo cubierto por una membrana contra la que te impulsas con todas las fuerzas y que eres incapaz de romper. Pasan los años y la situación empeora.
A pesar de las buenas cifras de empleo, de los datos que demuestran que la economía española es una de las que más crece en Europa y de las consecuencias obviamente positivas de las subidas del SMI, CCOO (Comisiones Obreras) calcula -van un poco tarde en el diagnóstico- que hay entre 10 y 11 millones de trabajadores con los salarios estancados desde hace años -según el sindicato se trata de los salarios que están por encima del SMI hasta la media salarial-, lo cual les impide hacer frente a los gastos de vivienda y servicios básicos -esto contrasta con los beneficios históricos que están registrando las empresas españolas- y exige subidas del 4% anual en los próximos tres años, el refuerzo de servicios públicos y la contención de los precios de los productos básicos.
Fernando Prado.
*¿Te gustó el artículo y la ilustración? ¿Nos apoyas con 2$, 5$ ó 10$ al mes en patreon? o también puedes hacerlo en Ko-fi a partir de 3€. Llevamos más de doce años ilustrando la actualidad. GRACIAS
