
Pinté esta silueta a escala natural, cuando apenas llevaba 3 meses conviviendo con una bomba de insulina (verano 2008). Se ve un catéter clavado detrás en la cadera, sin saber en ese momento que por tantos tiempo sería algo así como mi zona de descarte y comodín aproximado. Ahora, más de 17 años después, aquí sigo, y voy por la sexta bomba, con y sin sensores, en mis casi 40 años como diabética indomable.
Me doy cuenta de que soy una privilegiada por tener acceso público a todos estos dispositivos. Pero no quiero hablar hoy, ni aquí, de des-atenciones médicas personalizadas, ni de tratamientos ofrecidos y obligatorios, ni de cómo la llevo 24/7.
Quiero decir que me parece poco importante (o muy blanco o poco inclusivo) que el tema de este año para el 14N, sea el bienestar laboral de la gente con diabetes, pero siempre habría que hacer tropecientos apartados, porque no todxs tenemos el mismo tipo de trabajo típico de 8 a 3pm, ni todxs tenemos jefe. Así que me parece muy generalizado, aunque considero que está bien que al menos el entorno de lxs trabajadores “básicos” tengan información y, sobre todo, respeto a esta condición que puede ocasionarnos indisposiciones puntuales serias.
Pero creo que un tema más importante, es saber qué pasa con lxs pacientes con diabetes que sobreviven en Palestina, en Irán, en Venezuela, en Mali, en Ucrania, en Haití, en Cuba, en… que carecen de lo básico para sobrevivir y parece que nadie hace nada, porque «ellxs no son prioridad».
Sé de sobra que da paz mental, y eso ayuda a autogestionarnos mucho mejor, tener suficientes materiales de repuesto en casa o en la mochila, para poder actuar, porque nos enseñan (si tenemos la suerte de que nos eduquen bien para sobrellevar la vida con esta carga) y aprendemos a sobrellevar «porsiacasos»: por si fallan, por si se rompen, por si se pierden, por si… y ¿qué pasa con quienes no tienen nada y la diabetes se convierte en mucho más que una enfermedad crónica? ¿Alguna institución está haciendo algo al respecto o me puede decir cómo ayudar o cómo están ayudando?
No me vale pensar que la gran preocupación sea si alguien sufre un desnivel desde la oficina o en la caja del super, o cómo están investigando en una cura que pasan las décadas y jamás llega… El problema sociopolítico global ahora es otro, donde si la gente está sufriendo porque carecen del pack básico (insulina, agujas, glucómetro, azúcar) que muchas de nosotras tuvimos el lujo de «disfrutar» hace décadas, y ahora quien más quien menos, vamos robotizadas, unas más que otras, y a algunas les preocupa un apagón puntual.
Quizá muchxs se hayan quedado así, como las siluetas de Ana Mendieta, proyectadxs en el mar o en la tierra, al menos.
Marthazul.
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