
La imagen de Nicolás Maduro -retransmitida en directo y circulando por todas las redes sociales y apps de mensajería- esposado, ciego y sordo, con una botella de agua entre las manos tenía como objetivo no solo mostrar un trofeo de caza mayor, sino también la humillación de la presa. El mensaje estaba enviado con claridad: seas quien seas, estés donde estés, si eres un incordio para los intereses de los Estados Unidos de América no te salvarán ni la Patria, ni Dios, y mucho menos el Derecho Internacional. Si vestirlo, además, con un chándal de una de las marcas emblemáticas del “imperio” pretendía que la humillación fuera máxima, parece que el resultado fue el inverso.
El chándal, al parecer, está agotado. Maduro convertido en icono pop, revolucionando el branding. Nike convertida en una marca socialista.
Fernando Prado.
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