Verano

El período estival es un coñazo. Se han terminado las clases y tienes que enchufar a los niños en campamentos, apuntarlos a actividades porque si no se aburren y dejárselos a los abuelos, al fin y al cabo, son sus nietos y están encantados de hacerse cargo de ellos, aunque luego les sueltes la bronca por consentirlos demasiado. Ya falta poco para las vacaciones; este año haces poca cosa, te quedas por aquí porque todo está carísimo. Viajar vuelve a ser un lujo al alcance de unos pocos, y es injusto, con lo que te esfuerzas durante todo el año te mereces al menos una semana en alguno de esos paraísos como los que aparecen de fondo de pantalla en el ordenador, alojarte en un hotel bonito y que te sirvan, que para eso pagas.

El resto de los días los pasarás entre la playa y la piscina, procurando no gastar demasiado para hacerte cargo de la abultada factura de la luz por el uso continuo del aire acondicionado, pidiendo comida a domicilio -con este calor infernal no apetece salir a comer y mucho menos cocinar-, deseando volver al trabajo porque pasar tanto tiempo con los críos te deja exhausto.

Fernando Prado.

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