
Varias personas migrantes han sido golpeadas por militares mientras se encontraba en situación de calle y vulnerabilidad en la ciudad de Ceuta, según han denunciado, les golpeaban, humillaban y torturaban por el gusto y disfrute de hacerlo. Algo así como los psicópatas soldados del estado genocida de Israel, pero aquí en España y por parte de soldados españoles. El periodismo fue fundamental para denunciar estas violencias racistas, pues se aportaron audios y fotos, la periodista Gabriela Sánchez de «el Diario.es» fue la encargada de ello. Finalmente las personas migrantes lo han denunciado en los juzgados y el ejército abrirá una investigación.
Hace unas semanas hubo una manifestación de profesores y profesoras en Valencia, y en un intento de cortar el tráfico por parte de la gente que se manifestaba, intervino la policía nacional para «sofocar» la protesta, utilizando su acostumbrada violencia, Empujaron a una profesora por la espalda y cayó al suelo lesionándose, fue un acto violento sin justificación por parte de ese mando policial. Ahora está imputado.
Para desahuciar a Maricarmen el operativo policial fue masivo y extremadamente violento, con la gente que intentaba evitarlo de manera pacífica y pasiva, fueron tan fuertes las imágenes y tantas personas lastimadas por la brutalidad policial que Delegación de Gobierno ha tenido que abrir una investigación al respecto.
Es común ver que la policía coleguea mucho con la ultraderecha, cuando se trata de contener acciones violentas de los fascistas, la policía suele ser muy laxa. A diferencia de lo que hace con colectivos como profesorado, migrantes, bomberos, personas jubiladas. También es cómplice de fascistas, alborotadores y acosadores como Vito Quiles, cuando la policía local hace de su chófer particular, o los cánticos fascistas de «A por los rojos» de los legionarios y él, esto también lo está investigando el ejército de tierra.
En la misma ciudad de Ceuta, el 20 de septiembre, fue apedreado el automóvil de la diputada de Ceuta Ya! Julia Ferreras, donde también viajaba el abogado y activista de la ONG Flotilla de Gaza, Rafael Borrego, mientras intentaban acceder a unos de los campamentos de personas migrantes. A pesar de que había policía nacional, ellos no impidieron la agresión, parece que siempre prefieren estar del lado del fascismo.
Conozco policías locales, policía nacional, guardias civiles y militares que son personas muy razonables, algunos de izquierda otros no, pero son legales y hacen su trabajo con vocación de servir y proteger. Pero lo que fastidia es que los violentos, racistas, machistas y fascistas tienen predilección por esos trabajos, donde desfogan su odio, violencia y frustraciones con sueldos públicos que se pagan con nuestros impuestos y trabajo.
Les pagamos para que nos maltraten.
Augusto Metztli.
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