
El ex narco presidente de la Xunta, Alberto Nuñez Feijóo, dejó clara su postura racista similar a la ultraderecha de VOX y del resto de despreciables neofascitas de Europa y demás lugares. Al referirse a la regularización extraordinaria de cientos de miles de personas migrantes dijo estar: «Absolutamente en contra de la regularización masiva, irresponsable, de un millón de migrantes irregulares. Es inhumana, injusta, insegura e insostenible, va en contra de las Cortes, va en contra de Europa y de la mayoría de los españoles, alienta a las mafias ya que reciben el mensaje de que España es un chollo. Perjudica a quien cumple y ha entrado de forma legal. Es insegura porque no se sabe a cuántas personas afecta; y sobrecarga el Estado del Bienestar. La regularización no puede ser un premio por el mero paso del tiempo, sino por integración real, que se mide por el tiempo, el conocimiento del idioma, el trabajo y la ausencia de antecedentes penales y policiales.»
Feijóo es un mentiroso compulsivo, siempre ha hecho política de esa manera. Así intentó ganar la presidencia de este país pero no lo consiguió y en buena medida gracias a la movilización de colectivos antirracistas. Todas sus declaraciones sobre la «Regularización extraordinaria» son mentira, o medias verdades. Pero lo que sí verbaliza es Racismo. Él es galego, siempre que escucho a un galego racista, pienso en una anécdota que me contaron. Un barco pirata, que comerciaba en aguas internacionales, con prácticamente toda su tripulación galega, iba dejando galegos por el mundo que saltaban antes de llegar a puerto, entraban al país nadando y se quedaban ahí. En ciudades como Nueva York o en países como Brasil o Costa Rica. Eran galegos que entraban de forma ilegal a esos países para buscar lo que no tenían en su Galicia natal.
Ser galego y racista es una paradoja, hay una foto tremenda hecha por Manuel Ferrol que ejemplifica el drama migratorio que se vivió por estas tierras, donde un hombre que debía andar sobre los treinta años, va de la mano de su hijo (9 años). Ambos lloraban desconsolados despidiendo en el puerto de A Coruña a su madre (abuela) y hermanos (tíos) que migraban a Argentina, más tarde ellos mismos irían a Suiza, nunca volvieron a ver a la abuela. El fotógrafo Manuel Ferrol estaba ahí para cubrir un acto franquista, pero consiguió hacer esa foto, censurada y oculta hasta la muerte del dictador y en la década del 80 es recuperada y difundida.
Ser racista es de malas personas, pero ser galego y racista es aún peor.
Augusto Metztli.
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