Marius

LA JIRAFA MARIUS 2

Nunca has visto un león, ni un mandril; tampoco has visto jamás un rinoceronte o un tucán y mucho menos un león marino o un pingüino. Así que un día te levantas y después de desayunar te vas al zoo. Para poder acceder al recinto pagas una entrada cuyo precio te parece excesivo, pero piensas que bien valdrá la pena solo por poder contemplar el ejemplar de puma americano o el estanque lleno de pirañas en el que flotan nenúfares gigantes. Con el mapa del zoo en una mano y la cámara fotográfica en la otra avanzas por los senderos de hormigón entre jaulas con animales exóticos, ansioso por ver a las gacelas de Thomson y a la boa constrictor. Al lado de los capibaras hay un pequeño puesto que vende bebidas y helados; te compras un refresco light, que dicen que son más sanos porque no tienen azúcar y mientras sorbes ruidosamente por la pajita continúas tu visita entre monos aulladores y guacamayos. Entonces te encuentras a una pequeña multitud reunida moviendo de un lado a otro sus cabezas buscando un espacio a través del cual ver. Hay niños y adultos de todas las edades. Te acercas a la multitud y enseguida empiezas a mover la cabeza igual que los individuos que la conforman, hasta que finalmente descubres el motivo de tanta expectación: allí dentro hay un hombre que sujeta un cuchillo ensangrentado; en el suelo yace una jirafa muerta que está siendo diseccionada. Horrorizado, no puedes evitar preguntar en voz alta “¿y esa jirafa?”. La voz de un niño te contesta: “es Marius”.

Fernando Prado.

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