Siempre he sentido algo parecido a la admiración -por llamarlo de alguna manera- por las aves. Existe un componente mitológico, mágico en torno a ellas; antiguas civilizaciones las adoraron, algo comprensible si pensamos que son unos seres vivos que evolucionaron de los reptiles y que conquistaron los cielos hace millones de años.
El ser humano es un soñador. Observando a las aves y estudiando su vuelo hemos conseguido construir aparatos que nos transportan por encima de las nubes de un lugar a otro del mundo, hemos llegado a la luna y enviado sondas espaciales a lugares remotos.
La gente normalmente sueña con el éxito, con tener un buen trabajo y ganar mucho dinero; yo siempre he soñado con convertirme en un ave y echarme a volar.
Soñar es el ejercicio a través del cual nos imaginamos libres. Millones de personas viven oprimidas bajo regímenes políticos, dictatoriales y religiosos y todas ellas sueñan con la libertad.
No existe imagen más poderosa para la libertad que la de un ave volando.
Fernando Prado.


Mucha razón, ya somos dos, yo! soy el vuelo libre de una gaviota, compartimos el mismo pensar. Feliz y bendecido día junto a los que amas en tu corazón.
Mil abrazos
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