¡Ay la virgen!

Ay la virgen - internet

Para envidia de algunas, me tocó interpretar el papel de María en varias obras teatrales durante mis dulces años de infancia. Qué fortuna la mía recitando de memoria frases así: “ ¿Cómo puede ser si no conozco a varón?… He aquí a la esclava del señor… Hágase en mi según tu palabra… ”.

Es una vergüenza por parte de los católicos apostólicos de buenísima fe, ofrecer estos papeles teatrales a niños, a quienes no les muestran la realidad, si no que siempre se la disfrazan de manera inexplicable. Porque sí.

Desde hace un buen tiempo algunos (no todos) hemos crecido, tenemos criterio propio, y así podemos arrancarnos estos antifaces que nos convierten en antinavideños por naturaleza y herencia.

Por eso much@s (o algun@s) queremos ver una imagen más real y natural del establo que ese gran y único dios eligió para que su impuesta madre se pusiera de parto. Esa madre a la que no llamaba mamá, esa madre que se quedó embarazada sin poder siquiera disfrutar del placer sexual, esa madre joven que se tuvo que largar con un señor “desconocido” subida en un burro, esa madre “gracias” a la cual ser virgen es una virtud, esa madre que aceptó la esclavitud de la mujer como un regalo de dios.

Nos cuentan que la virgen tuvo que parir sola (no puedo con la frase, virgen y parir es como decir, que los muertos están vivos, o que eres alto y bajo a la vez), rodeada de animales y hombres (un tal San José y unos pastores) que según el contexto, no se sabe qué es peor.

Para seguir diciendo disparates, seguro que hasta el burro y el buey hambrientos, se comieron la placenta si es que la virgen parió de verdad, o quizá fue el mismo espíritu santo quien le trajo al niñodios de París, o voló la cigüeña hasta Disney-Belén (si alguien lo sabe a ciencia cierta que me lo aclare y me convenza).

Jesusitodemivida, como tiene tantos poderes, nació bañadito oliendo a Nenuco de la época, sin una mínima gota de sangre (de ser así, sería azul como la de los anuncios de compresas), con melena rubia y ojos azules (igualito a su madre, la virgen pringada). Desde su primer minuto de vida se ve ya criado, como mínimo de 3 meses, solo tiene puesto un pañal impoluto (porque no tiene frío, y menos en diciembre), la gente lo visita llevándole unos regalos poco adecuados para un bebé recién nacido que tiene una aureola sobrevolando su cabeza porque la navidad es mágica… pero nosotros  no somos idiotas.

2.014 años después seguimos celebrando la violación y el no derecho a decidir ser madre de una mujer. Felicidades Gallardón y compañía.

* Ilustración inspirada en la genial obra “El nacimiento de mi hija” de la gran artista Ana Álvarez-Errecalde.

Marthazul.

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